Indice
PARTE I-Introducción ¿Por qué condo?
El sueño americano del hogar / De la casa unifamiliar al apartamento para la pareja / Condo-Condom. Amor bajo control / Tu pareja es la aventura.
PARTE II-Condos y Co-ops, dos formas de propiedad
¿Qué es un condominio? / El control de las zonas en cooperativas y condominios / Una inversión o una casa para vivir / Retirada / «L» Line. «L» de Love / La suburbanización de la ciudad.
PARTE III-La arquitectura de Condos y Co-ops
Pasar desapercibido / El Render / Bienes personales / “Condo shame”/ Piel o fachada / Una ciudad sin calle /
PART IV- ¿Qué está detrás del Condo?
«I (love) NY» / La concentración de la delincuencia y su reubicación dentro de los edificios / «I (love) NY» -I Condo NY
El sueño americano del hogar. La casa como hogar, un emblema del sueño americano, no es otra cosa que una imagen. El hogar es sólo «hogar» para aquellos que, en lugar de cuestionar las costumbres, la moral y la cultura en que viven, aceptan el sueño de la casa. La casa es la manifestación física de este sueño-imagen. Pero como cualquier idea que toma forma, no puede materializarse sin perder algo en la traducción, como cualquier sueño, se desvanecerá, perdiendo la realidad con la conciencia. Sin embargo, la idea de la casa se mantiene como la imagen congelada de un sueño. En realidad, la casa se convierte en una jaula de oro para aquellos que adquieren la riqueza, o una tortura para aquellos que no lo hacen. En cualquier caso, la casa es una trampa.
La consideración de la casa como un icono del hogar tiene una connotación negativa para los que no tienen casa. Se encuentran sin la estabilidad de una residencia, y también con un profundo sentimiento de desapego. Los sin-casa, atrapados por la idea de «hogar» están cargados de la falta de vivienda y en búsqueda constante del hogar. Para aquellos que tienen casa, cuando confunden la casa con hogar, la casa es el único lugar donde se sienten libres. Pero la casa se convierte en una jaula, un encerramiento físico, que no pueden abandonar. Para ellos, la preocupación principal es perder su casa, no su libertad.
De la casa unifamiliar al apartamento para la pareja. La conciencia de la trampa de la casa podría explicar porque el ideal de casa en los Estados Unidos –la vivienda unifamiliar de la periferia residencial o “suburbia”– se extiende ahora al apartamento-condominio y cómo la idea de libertad ha pasado de ser asociada la «unidad» a serlo a la «retirada». El énfasis ya no está en un grupo de personas, bajo un techo único, la familia sino en una pareja apartados pero a la vez cerca del mundo. La vivienda de la periferia residencial requiere largas horas de transporte y lleva tiempo y esfuerzo de mantener. La vivienda unifamiliar, que fue la célula mínima de comunidad, viva de actividades, ahora aparece como una carga. Las nuevas construcciones residenciales, los condominios se anuncien con la imagen de una pareja ociosa: personas en pose inactiva, sentadas frente a una bebida o recostadas en un sofá que más que descansar parece que se han retirado del mundo real. Es una imagen congelada que tiene mucho de muerte.
En los años setenta, la libertad se manifestaba en la relación con el otro y la participación en el mundo. En el amor y el sexo ser parte de lo otro no sólo del otro, era la máxima expresión de la libertad y de la civilización. Ahora, la libertad se manifiesta a través de la falta de compromiso, el amor está aún allí, pero entendido en términos económicos: posesión y adoración, el amor es un bien que algunos utilizan para medir su nivel de éxito.
Una ciudad provinciana gentrificación y la suburbai en la ciudad. En Nueva York, durante el auge inmobiliario de finales de los noventa, cuando los que vivían en la periferia residencial volvieron a la ciudad, muchas personas perdieron sus contratos de arrendamiento. Este mismo proceso se repite en los dos mil, pero a escala mayor. La transformación de «I love New York» en «I condo New York» refleja de forma cínica la distopía. Para algunas personas amar es conquistar. Ahora, Nueva York, está dominado por las constructoras que cubren la ciudad no con viviendas sino con iconos. Para que una vivienda sea una casa, debe ser fácil salir y volver a ella. Si la casa tratara de dar fuerza a una persona, proporcionándole tanto la libertad y las raíces y no sólo imágenes de las mismas, entonces las reglas en la construcción y venta darían prioridad a los valores de conexión y libertad sobre las ganancias. En un nivel práctico, si la casa se considerara un verdadero vehículo de un sueño no sería tratado como cualquier otro producto regido sólo por las leyes del mercado. La casa es en realidad un producto de prioridad en la economía, para las constructoras, para quienes compran como inversión y para los agentes inmobiliarios.